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¿Por qué es fundamental controlar los COVs en los laboratorios y clínicas de fertilidad?
El Consenso del Cairo recomienda monitorizar en continuo la calidad del aire
En un laboratorio de Fecundación In Vitro (FIV), cada detalle cuenta. El éxito del proceso, desde la fecundación del óvulo hasta el desarrollo del embrión, depende de un control ambiental extraordinariamente riguroso. La temperatura, la humedad y la luz se monitorizan al milímetro.
Sin embargo, hay un factor invisible que puede comprometer todo el procedimiento y que se ha revelado como un elemento crítico para las tasas de éxito: la calidad del aire y, en particular, la presencia de Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs).
Los gametos y los embriones en sus primeras fases de desarrollo son extremadamente sensibles a las condiciones del entorno, ya que carecen de los sistemas de protección de un organismo desarrollado, como la piel o un sistema respiratorio. Los COVs, contaminantes químicos gaseosos emitidos por plásticos, desinfectantes, pinturas, material de laboratorio e incluso el aire exterior, pueden ser tóxicos para estas células.
Su presencia en el aire de la incubadora o en el ambiente del laboratorio puede provocar estrés celular, dañar el ADN, detener el desarrollo embrionario o afectar a su viabilidad, resultando en un fallo de implantación y, en definitiva, en el fracaso del tratamiento.
Por este motivo, la monitorización continua de COVs en las clínicas de reproducción asistida ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad. No basta con instalar filtros de carbón activado en los sistemas de climatización; es imprescindible verificar constantemente su eficacia. La tecnología de sensores de alta sensibilidad permite detectar niveles de COVs incluso en partes por billón (ppb), alertando al personal del laboratorio de cualquier posible contaminación en tiempo real.
Este control exhaustivo proporciona una capa de seguridad fundamental, asegurando que el ambiente en el que se gesta una nueva vida esté libre de amenazas químicas invisibles y maximizando las posibilidades de que los futuros padres cumplan su sueño.