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Desafíos de la medición del microflujo de aire y riesgo de flujo inverso en entornos de control de presión positiva y negativa
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Desafíos de la medición del microflujo de aire y riesgo de flujo inverso en entornos de control de presión positiva y negativa
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En espacios críticos como los de presión positiva (por ejemplo, zonas limpias de producción en fábricas farmacéuticas) y presión negativa (por ejemplo, salas de aislamiento, salas de biorreactores), mantener un flujo de aire estable y unidireccional es el principal mecanismo de protección para evitar la propagación de la contaminación y bloquear las infecciones cruzadas. En la actualidad, el sector confía en los transmisores de presión diferencial como principal método de supervisión, si el aire fluirá de forma constante a lo largo del gradiente de presión, que luego se utiliza para controlar las compuertas de aire, el control de acceso o los sistemas de alarma. Sin embargo, este diseño tiene un punto ciego clave: la existencia de presión diferencial no garantiza el flujo de aire real, ni puede determinar si el flujo de aire se está dirigiendo correctamente.
¿Por qué los sensores de presión diferencial no pueden cumplir la tarea de supervisión unidireccional del caudal de aire?
1. Presión diferencial ≠ Energía cinética del flujo de aire
2. La presión diferencial no puede identificar la dirección del flujo de aire
3. Retrasos del sistema y riesgos de obstrucción
Transmisor másico térmico bidireccional de bajo caudal de aire FDM06-L (tipo rebosadero) para medición de presión positiva y negativa
La presión positiva y negativa son mediciones importantes en el diseño de salas blancas para mantener la dirección del flujo de aire. A menudo se instalan entre dos zonas adyacentes para conducir el aire desde zonas de alta limpieza hacia zonas de baja limpieza utilizando gradientes de presión para evitar el reflujo de partículas en suspensión o contaminantes. Este flujo de aire suele ser lateral, de baja velocidad y unidireccional estable, con una velocidad de aire que suele oscilar entre 0,2 y 0,4 m/s, lo que impone requisitos estrictos en cuanto a la consistencia y continuidad de la dirección del flujo.