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#Libros blancos
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Artículo técnico: Descripción general de las sondas de oxígeno de tipo célula galvánica sin plomo (sondas de O2)
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Sondas Lambda ecológicas sin plomo
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Los sensores de oxígeno de tipo célula galvánica de Maxell son pequeños, ligeros y funcionan a temperatura ambiente, lo que facilita la medición de la concentración de oxígeno. Estos sensores no sólo se utilizan para prevenir la deficiencia de oxígeno, sino también en diversos campos como la medicina, la medición de gases de escape, los equipos de biotecnología, el almacenamiento de alimentos y la educación.
Generalmente, se utiliza plomo metálico en el electrodo (ánodo) de los sensores de oxígeno. Sin embargo, el plomo es una sustancia tóxica que plantea riesgos de contaminación del suelo, contaminación marina y efectos nocivos para la salud humana.
El plomo está presente de forma natural en el medio ambiente, y nosotros ingerimos pequeñas cantidades a través de los alimentos. Sin embargo, las actividades industriales liberan plomo en el suelo, el aire y el agua, donde se acumula, contaminando los ecosistemas y entrando en nuestro organismo, lo que puede afectar a nuestra salud. De ahí que sea esencial reducir al mínimo las emisiones de plomo al medio ambiente. Por estas razones, el uso de plomo en electrodomésticos y juguetes infantiles está regulado, y la conformidad sin plomo (no utilizar plomo en los productos) está avanzando en todo el mundo. Así pues, el cumplimiento de la normativa sobre productos sin plomo es una cuestión importante en la sociedad moderna.
La tecnología sin plomo es un reto importante para los sensores de oxígeno de tipo célula galvánica, y ha sido difícil desarrollar una alternativa fiable a los sensores de oxígeno con plomo. A partir de julio de 2024, los sensores de oxígeno de célula galvánica con plomo estarán exentos de la directiva europea RoHS, lo que permitirá seguir utilizándolos en todo el mundo.