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¿EL VERDE ES SOLO EL COLOR DEL DINERO?
Lo que ocurre realmente cuando se derriba un edificio
Durante mucho tiempo, en las obras —y no solo en ellas— el verde tenía un significado muy sencillo: el dinero. Reducir los costes de transporte, minimizar los gastos de gestión de residuos, terminar el trabajo en menos tiempo. Todo giraba en torno a la rentabilidad.
Hoy, sin embargo, el verde cuenta otra historia: la de la sostenibilidad, la economía circular y la regeneración urbana. Pero, curiosamente, sigue hablando también de dinero. Porque recuperar materiales en lugar de desecharlos suele ser una decisión rentable. Quizá sea precisamente ahí donde la economía y la ecología dejan de recorrer caminos distintos.
Partamos de una idea muy simple: un edificio que va a demolerse no es un simple montón de escombros que hay que retirar. Es una especie de mina urbana, escondida entre los muros de cualquier edificio, nave industrial o puente que ha llegado al final de su vida útil. Hormigón, acero, ladrillos… todos ellos son materiales cuya producción ha requerido recursos e inversión, y nadie quiere volver a pagar para llevarlos al vertedero.
Aquí es donde entra en juego lo que podríamos llamar el «dúo de la trituración»: por un lado, la pinza de demolición y, por otro, la cuchara trituradora. Ambas, por supuesto, de MB Crusher.
La pinza de demolición trabaja con precisión quirúrgica. Demuele únicamente donde es necesario, evita demoliciones indiscriminadas y prepara el material para la siguiente fase. Si además se combina con una pinza seleccionadora MB Crusher, la separación de los materiales resulta todavía más rápida y precisa.
La cuchara trituradora cambia después el destino del material. El hormigón demolido permanece en la propia obra, se tritura hasta alcanzar la granulometría necesaria y se convierte en un nuevo árido reciclado listo para su reutilización. Cuando el proyecto exige granulometrías específicas, la cuchara cribadora de MB Crusher completa el proceso clasificando el material directamente en la obra.
Este enfoque resulta cada vez más interesante, especialmente en entornos urbanos. Hoy en día, muchas demoliciones se realizan junto a viviendas, colegios, hospitales o edificios que deben seguir funcionando mientras continúan los trabajos.
En estos casos, la precisión es importante, pero también lo son el ruido, las vibraciones y el polvo.
Una demolición controlada reduce el impacto sobre las estructuras colindantes. Además, el kit nebulizador de MB Crusher, aplicable a las cucharas trituradoras y cribadoras, ayuda a controlar la dispersión del polvo, mejorando tanto las condiciones de trabajo como la convivencia con quienes viven o trabajan en las inmediaciones.
Hasta aquí, la teoría.
Pero ¿qué ocurre realmente en las obras?
1. Alemania: un garaje y un vecino al que no había que molestar
Durante la demolición parcial de un garaje doble, la empresa Thomas Hugo Baggerarbeiten, de Sulzbach am Main, optó por utilizar la pinza de demolición MB-P380 de MB Crusher, instalada en una excavadora Bobcat E55 de 5,5 toneladas. El objetivo era demoler de forma selectiva una de las dos mitades del garaje sin dañar la estructura contigua.
Tras los trabajos preparatorios —retirada de la puerta del garaje, apuntalamiento del forjado, desmontaje de la impermeabilización de la cubierta y ejecución del corte de separación entre ambas estructuras— comenzó la demolición del hormigón.
El uso de un martillo hidráulico quedó descartado desde el primer momento: el riesgo de transmitir vibraciones al edificio colindante era demasiado elevado. La MB-P380 permitió, en cambio, realizar una demolición totalmente controlada y sin vibraciones. Gracias a sus cuchillas de corte integradas, fue posible cortar las armaduras de acero durante la propia demolición. El hormigón y el acero quedaron perfectamente separados y reducidos directamente en la obra a un tamaño adecuado para su posterior trituración.
En definitiva, la pinza de demolición no solo sirvió para demoler, sino también para preservar el valor del material. Porque solo una buena demolición permite obtener un reciclaje de calidad.
2. Polonia: cuando el material deja de salir de la obra
Reducir los costes operativos entre un 30 % y un 40 % gracias a un material que, hasta hace poco, no era más que un gasto. Es lo que ha conseguido MBKOP, una empresa polaca especializada en demoliciones y movimiento de tierras, al reciclar los escombros directamente en la obra con una cuchara trituradora MB Crusher BF80.3.
El cambio llegó al eliminar uno de los principales obstáculos para la productividad: la dependencia del transporte, los vertederos y los proveedores externos de áridos. Hoy, el material procedente de la demolición se tritura y se reutiliza directamente en la propia obra para capas de firme, rellenos y trabajos de estabilización, sin abandonar nunca el tajo.
Las ventajas son evidentes: una gestión más ágil de los trabajos, menos camiones, ningún coste de vertido y sin necesidad de adquirir nuevos áridos.
Entonces, ¿qué es realmente la demolición sostenible?
Consiste en recuperar la mayor cantidad posible de material exactamente donde se encuentra, sin transportarlo para después volver a introducir material nuevo en la obra. Menos residuos destinados a vertedero, menos transporte y una menor necesidad de extraer áridos naturales de las canteras.
Es un planteamiento que, además, encaja plenamente con las políticas de muchos países, donde la normativa fija objetivos de valorización superiores al 70 % para los residuos de construcción y demolición (RCD), y donde las licitaciones públicas premian —o incluso exigen— el uso de materiales reciclados.
Y así volvemos al juego de palabras del principio: la demolición sostenible deja más «verde» en la obra, en todos los sentidos de la palabra.