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Lubricación automática en plataformas offshore y refinerías
Descubra cómo la lubricación automática protege los componentes críticos en plataformas offshore y refinerías, independientemente de las condiciones meteorológicas y de la disponibilidad del personal.
Cuando el mar se agita, los rotores giran bajo carga y los equipos de mantenimiento tienen disponibilidad limitada
Cuando el mar se agita, los rotores giran bajo carga y los equipos de mantenimiento solo están disponibles de forma limitada, rápidamente se hacen evidentes los límites del mantenimiento manual. Las plataformas offshore y las refinerías se encuentran entre los entornos de trabajo más exigentes que existen: aire cargado de sal, temperaturas extremas, fuertes vibraciones, cargas de choque y zonas con riesgo de explosión actúan de forma constante y simultánea sobre máquinas y componentes.
En estas condiciones, la lubricación manual no es una opción fiable. Resulta demasiado peligrosa, demasiado costosa en tiempo y demasiado dependiente de la accesibilidad y de la disponibilidad de personal. Los lubricadores automáticos asumen esta tarea de forma constante, precisa y sin interferir en la operación diaria, independientemente de las condiciones meteorológicas o de cuántas personas estén disponibles en la instalación en ese momento.
Por qué la lubricación es crítica para la seguridad en instalaciones offshore y refinerías
Las condiciones en este entorno resultan especialmente desfavorables para los puntos de lubricación. No por una única causa, sino por la combinación y la persistencia de varios factores.
El aire cargado de sal y la corrosión agresiva atacan de forma continua rodamientos, juntas y superficies en zonas cercanas al mar. Un lubricante que no se renueva con regularidad pierde su película protectora y deja el camino libre al ataque del material y a los daños por corrosión.
Las vibraciones, las cargas de choque y el funcionamiento continuo en cabrestantes, accionamientos de bombas, grúas y ventiladores desestabilizan mecánicamente la película lubricante. En estas condiciones, las cantidades aplicadas manualmente se agotan más rápido de lo que los intervalos fijos pueden prever.
Las zonas ATEX con riesgo de explosión convierten cualquier intervención manual dentro o cerca de estas áreas en un riesgo de seguridad considerable para el personal de mantenimiento.
Las altas temperaturas de proceso y las fluctuaciones térmicas, desde la radiación solar hasta el oleaje helado, aceleran la degradación del lubricante y privan de su efecto protector, de forma prematura, a la grasa que no está diseñada para estos cambios de carga o que no se renueva con regularidad.
La accesibilidad limitada y la escasez de personal completan el panorama: muchos puntos de lubricación en las plataformas se encuentran en posiciones expuestas, de difícil acceso o peligrosas, y cada hora de trabajo del personal offshore implica un esfuerzo logístico considerable.
Dónde ayuda concretamente la lubricación automática en instalaciones offshore y refinerías
En las plataformas de producción offshore, los cabrestantes, los accionamientos de bombas, las grúas y los sistemas de ventilación están expuestos de forma continua al agua salada, a las vibraciones y a cargas cambiantes. La relubricación manual de estos componentes implica, en muchos casos, trabajos en el exterior bajo condiciones difíciles: un riesgo evitable para el personal de mantenimiento. Los lubricadores automáticos abastecen estos puntos de rodamiento de forma fiable y continua, independientemente de las condiciones meteorológicas y sin que nadie tenga que acceder a partes expuestas de la instalación. Incluso con mar gruesa, se mantiene el suministro de lubricante y, con ello, la disponibilidad de la instalación.
En las refinerías (upstream, midstream y downstream) los agitadores, motores eléctricos, ventiladores e instalaciones de transporte trabajan bajo altas temperaturas de proceso, cargas cambiantes y los requisitos específicos de las zonas con riesgo de explosión. El sobrecalentamiento por falta de lubricación y la expulsión de grasa por exceso de lubricación son igualmente problemáticos en este entorno. Los lubricadores automáticos dosifican de forma exacta y uniforme, en todo momento, sin depender de los turnos de trabajo.
En el transporte y la carga, las cintas transportadoras, los mecanismos giratorios y los cabrestantes conectan las estaciones de recolección, procesamiento y carga bajo cargas de impacto y condiciones climáticas cambiantes. La lubricación automática garantiza un suministro uniforme de grasa en todos los puntos de rodamiento y mantiene de forma fiable la película protectora incluso con un funcionamiento irregular o perfiles de carga variables.
Las ventajas prácticas para su operación
La película lubricante continua evita que el agua salada y los medios agresivos ataquen directamente las superficies de los rodamientos. Los rodamientos quedan protegidos de forma constante, incluso entre los intervalos de mantenimiento manual.
Los puntos de lubricación en zonas ATEX, en partes expuestas de la instalación o en áreas de difícil acceso ya no necesitan alcanzarse manualmente, lo que reduce el riesgo de accidentes y simplifica considerablemente el cumplimiento de las normas de seguridad.
La lubricación continua de componentes críticos como bombas, engranajes, ventiladores y grúas reduce de forma sistemática las causas de fallo: en un entorno donde cada parada implica un esfuerzo considerable en reparación y logística de personal, esto repercute directamente en la rentabilidad. Los lubricadores automáticos amplían los intervalos de inspección, hacen que el mantenimiento sea predecible y reducen al mínimo la proporción de intervenciones de emergencia no planificadas.
GREASEMAX®: solución de lubricación fiable para condiciones de uso extremas
GREASEMAX® no necesita corriente eléctrica ni baterías y funciona únicamente a partir de una reacción química, de forma completamente autónoma y sin depender de un suministro de energía externo o de componentes electrónicos. Precisamente en un entorno donde el agua salada, las vibraciones y las temperaturas extremas ponen en riesgo la electrónica, la construcción totalmente libre de componentes electrónicos supone una ventaja decisiva.
El sistema de lubricación cerrado protege el lubricante de forma fiable frente al agua salada, los medios agresivos y la entrada de polvo, incluso en zonas cercanas al mar y en áreas de proceso húmedas. Los tiempos de funcionamiento de 1, 3, 6 o 12 meses, con una dosificación constante y uniforme del lubricante, hacen que el consumo sea previsible, sin depender de la electrónica ni de un suministro de energía externo.
Su construcción resistente a las vibraciones y a la intemperie está diseñada para el uso continuo bajo las condiciones mecánicas y climáticas que marcan el día a día offshore y en las refinerías. El montaje flexible, directamente en el punto de lubricación o mediante conexión de manguera de hasta dos metros de longitud, permite abastecer con seguridad puntos de lubricación situados en zonas expuestas, áreas ATEX o posiciones de difícil acceso.
Conclusión: en este entorno, la lubricación automática no es un lujo, es una necesidad
En instalaciones offshore y refinerías, donde el viento, la sal, el riesgo de explosión y la disponibilidad limitada de personal forman parte del día a día, la lubricación automática no es una función complementaria. Es una medida estratégica que aborda simultáneamente la seguridad, la disponibilidad y la rentabilidad.
Quien aún abastece manualmente los puntos de lubricación bajo estas condiciones asume un riesgo evitable, para la instalación, para el personal y para la operación en su conjunto. El esfuerzo del cambio es manejable. Las consecuencias de no actuar, no lo son.