#Novedades de la industria
¿Por qué son importantes las instalaciones de recuperación de materiales MRF?
¿Por qué son importantes las instalaciones de recuperación de materiales MRF?
¿Por qué son importantes las instalaciones de recuperación de materiales MRF?
Por suerte antes de tirar cualquier cosa a la basura nuestra mente se pone en “modo reciclar” para elegir dónde hacerlo: el cubo de los desperdicios orgánicos, el que hemos elegido para el metal y el plástico, el lugar donde dejamos aparcadas las botellas —y quizá algún vidrio roto—, la botella donde guardamos el aceite usado en la cocina, la bolsa de papel reservada para los papeles usados y los cartones, la sitio donde acumulamos la ropa a la que es imposible darle una segunda vida, es decir, que está tan estropeada que ya es imposible vender…
En cierta medida, a escala doméstica, nuestra casa se convierte en un centro de reciclado. Y debemos tener muy claro que ese esfuerzo inicial realizado en nuestro hogar es esencial de cara a reducir la cantidad de residuos enviados a los vertederos y, por tanto, para avanzar hacia la muy necesaria economía circular, que requiere llevar a cabo una exitosa gestión de residuos en plantas MRF.
¿Qué son las plantas MRF?
Para llevar a cabo una gestión óptima de residuos, existen las instalaciones para recuperación de materiales, conocidas por sus siglas en inglés MRF (Material Recovery Facility). El objetivo de una MRF, esto es, de una planta de recuperación de materiales, es procesar los reciclables, a fin de separarlos y posteriormente comercializarlos como materias primas útiles para la fabricación de nuevos productos.
Es importante destacar que no son lo mismo las MRF que los servicios globales de recuperación de materiales. Una MRF es una instalación física especializada en la clasificación y preparación de los materiales reciclables, mientras que los servicios de recuperación pueden incluir recolección, logística, tratamiento y reciclaje en distintas fases, a menudo ofrecidos por operadores integrales.
Tipos de MRF
Hay dos tipos de MRF: limpias y sucias. Mientras que las MRF limpias reciben materiales reciclables, previamente separados, y los clasifican para su comercialización, a las MRF sucias llega un flujo mixto de desechos, y en ellas se procesan los residuos sólidos generales, a fin de se segregan los materiales reciclables mediante clasificación manual y mecánica.
Cómo funcionan las MRF, paso a paso
No cabe duda, un centro de recuperación de materiales o MRF juega un papel decisivo en la reducción de residuos, la conservación de recursos naturales y la disminución de la contaminación asociada a la fabricación de nuevos productos. Veamos ahora qué pasos sigue el proceso de reciclaje en una planta de reciclaje MRF:
Recepción y clasificación. Cuando los residuos llegan a la planta y se separan según se trate de plástico, vidrio, metales, papel, etc.
Separación de materiales reciclables. Para identificar y separar los materiales en las MRF se usan tecnologías que utilizan imanes y corrientes de aire. Y las instalaciones más avanzadas recurren a soluciones como las que suministra PICVISA. Ofrecemos los más avanzados equipos de optical sorting para el reciclaje, tanto para clasificar materiales, como a fin de recuperar y valorizar residuos.
Trituración y compactación. Algunos de los materiales se trituran y compactan para facilitar su transporte y procesamiento.
Tratamiento y procesamiento.. Una vez clasificados, los materiales reciclables son enviados a instalaciones especializadas donde se someten a tratamientos según su tipo: por ejemplo, los metales se trasladan a fundiciones para su reciclaje, mientras que los plásticos se pueden lavar y reprocesar en plantas específicas.
Transformación y fabricación. Los materiales reciclados se convierten en nuevas materias primas, que se podrán comercializar para ser utilizadas en la producción de nuevos productos.
Retos y futuro de las MRF
Las plantas MRF para la recuperación de materiales afrontan diversos retos y oportunidades futuras. Veamos algunos desafíos
Regulaciones ambientales. Son cada vez más estrictas, y el cumplimiento normativo requiere invertir en infraestructura y tecnología. En el ámbito internacional, cabe destacar la nueva norma ISO 59014, que es aplicable a cualquier tipo de organización que busque recuperar materiales secundarios de manera sistemática y responsable, utilizando perspectivas de ciclo de vida y economía circular, es decir, promoviendo la transparencia y eficiencia en la cadena de valor.
Gestión eficiente de residuos en auge. Aunque algunas MRF gestionan residuos contaminados —como las baterías de litio o los productos químicos—, no suelen estar diseñadas para la gestión de estos desechos peligrosos, cuyo tratamiento tiene lugar en plantas especializadas. Ahora bien, los responsables de ambos espacios tienen ante sí un desafío: la correcta descontaminación y tratamiento de unos residuos que aumentarán con el auge de los vehículos eléctricos.
Afortunadamente, el avance tecnológico y la investigación están permitiendo desarrollar métodos más eficaces y sostenibles para la gestión de residuos contaminados. Por ejemplo, el uso de microorganismos para descomponer compuestos peligrosos presentes en los residuos; los tratamientos térmicos avanzados, capaces de convertir los residuos peligrosos en materiales inertes, o el uso de productos y procesos químicos menos tóxicos, como solventes biodegradables, que facilitan el reciclaje de este tipo de residuos.
Optimización de procesos. Para garantizar una economía circular, las plantas MRF deben mejorar en lo que respecta a la trazabilidad y separación de materiales recuperables. Para ello, sus responsables deben apostar por las innovaciones tecnológicas como las que de PICVISA, que facilitan la separación y clasificación de residuos para su reutilización, así como por el desarrollo de métodos avanzados para recuperar metales preciosos de baterías usadas o equipos electrónicos. Igualmente, las plantas para la recuperación de materiales MRF deben tener en cuenta las bondades de utilizar el plasma térmico, capaz de descomponer los residuos peligrosos mediante temperaturas extremas, convirtiéndolos en productos reutilizables, como gas sintético y escoria vitrificada.
Las plantas de recuperación de materiales MRF siguen evolucionando hacia un modelo más sostenible y eficiente. Y en esa transformación, las energías limpias adquirirán cada vez mayor protagonismo. ¿Veremos aumentar el número de proyectos de transición energética y almacenamiento, para mejorar la integración de energías renovables en el sector de las MRF? Confiamos en que sea así.