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Cómo funciona el reciclado de botellas de plástico: proceso y resultados
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Cómo funciona el reciclado de botellas de plástico: proceso y resultados
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Reciclado de plásticos
Cómo funciona el reciclado de botellas de plástico: proceso y resultados
Todos los días compramos productos en botellas y tarros de plástico. Consumimos bebidas, champús, limpiacristales y zumos en botellas, mientras que los detergentes y suavizantes se venden en jarras de plástico con asas. Utilizamos tantas botellas y tarros que urge aumentar la tasa de reciclado de botellas de plástico.
Ojo a estas cifras: entre 2013 y 2023, la cantidad de residuos de envases de plástico desechados en la Unión Europea aumentó en 6,4 kg per cápita, mientras que la cantidad reciclada solo creció en 3,8 kg. La tasa de reciclado en la UE se situó en el 42,1% en 2023. En Estados Unidos, según diversos informes, suele situarse entre el 5% y el 6%, aunque la tasa de reciclaje de botellas de PET rozaba el 33% en 2023, según la asociación NAPCOR. En 2023, cada habitante de la Unión Europea desechó una media de 35,3 kg de residuos de envases de plástico. De esta cantidad, se reciclaron 14,8 kg. La cantidad de residuos de plástico generados disminuyó en 1 kg en comparación con 2022, mientras que la cantidad de residuos de plástico reciclados solo aumentó en 0,1 kg.
¿Cómo debo reciclar las botellas de plástico? Depositando las usadas en el contenedor correspondiente. Este gesto es clave para su correcta recogida y traslado a un centro de reciclaje, donde, tras someterse a un proceso de clasificación, serán tratadas hasta convertirlas en materia prima útil para fabricar nuevos productos.
¿Por qué es importante reciclar las botellas de plástico?
Reduce la contaminación, conserva nuestros recursos naturales y protege a los animales y plantas que habitan ríos, mares y océanos, donde el plástico puede tardar entre 100 y 1.000 años en descomponerse. También supone contribuir al desarrollo de la economía circular, a la sostenibilidad del planeta.
¿De qué están hechas las botellas de plástico?
Se fabrican en diversos materiales. Suelen estar hechas de polietileno de alta densidad (HDPE), un material barato y resistente a los impactos que proporciona una buena barrera contra la humedad. Aunque es naturalmente translúcido y flexible, la adición de color puede hacerlo opaco. Otras botellas para bebidas se fabrican con polietileno de baja densidad (LDPE), que es más translúcido, menos rígido y menos caro que el HDPE, aunque generalmente menos resistente químicamente.
Para los refrescos carbonatados y las botellas de agua, se suele utilizar el tereftalato de polietileno (PET), con gran resistencia a la degradación por impacto y a la tracción. El reciclado de PET va en aumento, sin duda impulsado por las nuevas directivas europeas que exigen el uso de PET para las nuevas botellas; para 2030, se espera que el 30% de las botellas estén hechas de rPET.
Las botellas de policloruro de vinilo (PVC) se utilizan para envasar aceite para ensaladas, aceite mineral y vinagre, así como champús y productos cosméticos. Con una alta resistencia al impacto por caída, el PVC es naturalmente transparente y químicamente resistente, aunque es vulnerable a los disolventes.
Las botellas de HDPE, LDPE y PET se degradan a temperaturas superiores a 71,1° C. Cuando se requieren envases estables a altas temperaturas, se utiliza el polipropileno (PP). Aunque tiene una excelente resistencia química, es menos resistente al impacto de las bajas temperaturas. El poliestireno se utiliza para fabricar pequeños frascos que contienen productos secos como vitaminas, vaselina o especias. La Tierra necesita que pasemos cuanto antes de una economía lineal a una economía circular. Pero, ¿cómo se gestiona el reciclado de las botellas de plástico?
Etapa 1: eliminación y recogida
Acumulamos los envases de plástico en un cubo que, cuando esté lleno, trasladaremos al contenedor de reciclaje más cercano, en España, el amarillo. Y tiramos los plásticos en las papeleras de los lugares públicos: aeropuertos, estaciones de tren, autobuses, muelles pesqueros..
Después, en vehículos como camiones o furgonetas, dependiendo del tamaño del municipio, los transportistas recogen estos materiales postconsumo y los transportan a una planta de recuperación de materiales (MRF).
Etapa 2: Clasificación y preparación en las instalaciones
Para que las MRF puedan clasificar los distintos tipos de plástico, primero deben separarlos del resto de materiales reciclables, primero por tamaño y forma y después por tipo de material. Para ello, todos los residuos -plásticos, papel, metales, vidrio, etc.- se cargan en una cinta transportadora para empezar a clasificarlos. - se cargan en una cinta transportadora para comenzar su viaje. Los materiales se colocan en la cinta transportadora y luego se clasifican, donde los trabajadores de la MRF retiran los materiales no reciclables, como los cables eléctricos.
Etapa 3: técnicas de tratamiento en los centros de reciclado
En las MRF, el plástico se separa por tipo (PET, HDPE, PP...) utilizando clasificadores ópticos. Y si la MRF dispone de una planta de reciclaje de botellas de PET, se llevarán a cabo dos procesos. El primero es el reciclado químico: mediante hidrólisis, pirólisis, glucólisis, saponificación, metanólisis... se consigue despolimerizarlo. El segundo, el reciclado mecánico, consiste en clasificar y separar los envases por colores y compactarlos en balas formadas por partículas de plástico. Estas balas o fardos se descomponen para hacer pasar los envases por cintas, con el fin de seleccionar los aceptados y desechar los materiales extraños.
Las tecnologías comercializadas por PICVISA para la industria del reciclaje de plástico PET son un referente en eficiencia y contemplan diversas formas de reciclar las botellas de plástico. Por un lado, el separador óptico ECOPACK utiliza la última tecnología en visión artificial e inteligencia. Esto permite clasificar y separar automáticamente diversos tipos de materiales en función de su composición (NIR), color (VIS) y forma, mediante el uso del aprendizaje profundo.
Los sistemas de clasificación óptica ECOFLAKE, por su parte, facilitan la separación de distintos tipos de escamas de material con una precisión y eficiencia extraordinarias. Utilizan cámaras CMOS RGB de alta definición combinadas con tecnología NIR. El clasificador óptico está programado para buscar plástico PET. Cuando el sensor detecta una botella de PET, se libera una ráfaga de aire que la desplaza sobre el separador mientras el resto del material cae a través de él.
De escamas a materiales reciclados
Una vez agrupadas las botellas, se muelen o trituran en pequeños copos de rPET. Estos se lavan con agua muy caliente, sosa y detergente, y después se frotan, eliminando los tapones y los restos de detergente. Por último, mediante prensado y secado, se elimina toda la humedad. Posteriormente, se hace una selección óptica (como hace nuestro sistema ECOFLAKE) para eliminar las escamas de color de modo que sólo queden las transparentes, para hacer láminas con las que fabricar los nuevos envases.
Productos fabricados a partir de botellas de plástico recicladas
Es posible fabricar una gran variedad de productos a partir de botellas de plástico recicladas: jarras, botellas nuevas y otros envases de plástico, madera de plástico, mesas de picnic, muebles de jardín, juegos infantiles, reciclaje de cubos de basura, camisetas, albornoces, chanclas, chaquetas, aislantes para chaquetas y sacos de dormir, alfombras, etc.
Cómo pueden los particulares mejorar los resultados del reciclaje
Antes de desechar botellas y tarros, es fundamental vaciar todos los alimentos, líquidos y demás contenidos. Lo ideal es enjuagarlos, aunque no estén impolutos. Pregunte si su municipio tiene normas sobre si los envases deben mantenerse abiertos o destapados, con tapas, tapones..... Y es fundamental averiguar cómo deshacerse de una botella o tarro que haya contenido aceite de motor, herbicidas o pesticidas.
Impacto medioambiental y económico
A diferencia de los plásticos convencionales, que se fabrican principalmente a partir de recursos fósiles no renovables como el petróleo y pueden tardar cientos de años en descomponerse, las botellas de plástico sostenible se obtienen de fuentes renovables con un bajo impacto ambiental. Se conocen como bioplásticos y se fabrican a partir de materiales como biomasa, algas, bacterias, almidón de maíz u otros recursos naturales renovables.
Son plásticos biodegradables, lo que significa que pueden descomponerse más rápidamente y con menor impacto ambiental, especialmente en condiciones adecuadas de compostaje industrial. Siempre que podamos, elijamos plásticos biodegradables, porque un pequeño cambio puede suponer una gran diferencia.