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#Novedades de la industria
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El coste real de una lubricación deficiente y cómo solucionarlo
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La mayoría de los profesionales del mantenimiento saben que una lubricación deficiente provoca averías.
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Pero lo que a menudo se subestima es lo caras que resultan esas averías, no sólo en términos de costes de reparación, sino también en tiempo de inactividad, pérdidas de producción, mano de obra desperdiciada y riesgos para la seguridad.
Los estudios demuestran que hasta el 80% de los fallos de los rodamientos están relacionados con la lubricación. Esto significa que más de la mitad de los problemas de sus activos rotativos podrían deberse a algo tan simple -y solucionable- como la forma de aplicar la grasa. En una planta de tamaño medio, esto puede suponer la pérdida de decenas o incluso cientos de miles de euros al año.
Pero la buena noticia es que se trata de un problema que puede resolver.
Cómo los pequeños errores de lubricación se convierten en grandes fallos
Veamos un ejemplo. Un técnico engrasa un rodamiento siguiendo un programa: una vez al mes, pase lo que pase. Añade cinco inyecciones de grasa porque "siempre se ha hecho así" Pero con el tiempo, esa grasa se acumula. La presión aumenta. Aumenta la fricción. Y al final, el rodamiento se sobrecalienta y falla.
Ahora se enfrenta a una reparación inesperada, un pedido urgente de piezas de repuesto, tal vez un cambio en la producción y, posiblemente, un gasto de 6.000 euros por un solo fallo. Multiplíquelo por docenas o cientos de activos, y el panorama se aclara.
La mayoría de estos fallos no se deben a malas intenciones. Se deben a la falta de información, herramientas y estructura.
Ahí es donde entra en juego la clase magistral de implementación de LUBExpert.
Cómo los pequeños errores de lubricación se convierten en grandes fallos
Veamos un ejemplo. Un técnico engrasa un rodamiento siguiendo un programa: una vez al mes, pase lo que pase. Añade cinco inyecciones de grasa porque "siempre se ha hecho así" Pero con el tiempo, esa grasa se acumula. La presión aumenta. Aumenta la fricción. Y al final, el rodamiento se sobrecalienta y falla.
Ahora se enfrenta a una reparación inesperada, un pedido urgente de piezas de repuesto, tal vez un cambio en la producción y, posiblemente, un gasto de 6.000 euros por un solo fallo. Multiplíquelo por docenas o cientos de activos, y el panorama se aclara.
La mayoría de estos fallos no se deben a malas intenciones. Se deben a la falta de información, herramientas y estructura.
Ahí es donde entra en juego la clase magistral de implementación de LUBExpert.
Una hoja de ruta para una lubricación fiable
La Master Class no consiste en convertirse en un experto en ultrasonidos de la noche a la mañana. Se trata de poner en marcha un sistema práctico para que su equipo pueda tomar mejores decisiones de lubricación, de forma consistente.
En el Módulo 1, dotamos a su personal de los conocimientos necesarios: cómo funciona la lubricación, cómo ayudan los ultrasonidos y cómo reconocer los primeros signos de lubricación insuficiente o excesiva. Es práctico, directo y siempre vinculado a situaciones reales de trabajo.
En el módulo 2 es donde nos organizamos. Se crean rutas de lubricación adaptadas a la realidad de su planta. Se acabaron los engrases aleatorios y las conjeturas. Los técnicos siguen un plan con máquinas específicas, intervalos concretos y decisiones basadas en pruebas.
El módulo 3 lo reúne todo. Medimos los resultados, identificamos tendencias y mejoramos basándonos en los datos. Esto no es teoría. Es fiabilidad aplicada, basada en las máquinas, las personas y los problemas reales de su planta.
Un sistema que se amortiza
Cuando se evita un fallo importante de un rodamiento, la inversión en esta formación ya se ha amortizado. Cuando su equipo evita docenas de incidentes de sobrelubricación al año, ahorra aún más, en grasa, en mano de obra y en paradas no planificadas.
Y lo que es más importante, ganará en tranquilidad. Sabe que sus máquinas funcionan con datos, no con hábitos. Sabe que su equipo está preparado para tomar la decisión correcta, no sólo la más rápida.
Si alguna vez ha caminado por su planta preguntándose si el engrase está realmente bajo control, esta clase es para usted. Pasemos juntos de reactivo a proactivo.