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Lubricación automática en la tecnología del reciclaje

Las plantas de reciclaje someten los componentes a sus límites cada día. Descubra cómo la lubricación automática reduce las paradas y alivia de forma permanente las tareas de mantenimiento.

Las plantas de reciclaje rara vez operan en una zona de confort. La alta presión de costes, los flujos de entrada variables y los contratos de suministro ajustados se combinan con cargas mecánicas que en apenas ninguna otra industria son tan constantes: medios abrasivos, polvo, suciedad, humedad, fuertes vibraciones y cambios de temperatura someten de forma continua a rodamientos, accionamientos y sellos.

Cada parada no planificada afecta directamente al rendimiento y al margen. En instalaciones que a menudo trabajan con personal limitado y grandes superficies de planta, la lubricación manual representa un punto débil difícil de gestionar de forma fiable. Los puntos de lubricación se encuentran en fosos, en componentes giratorios o en grandes alturas. Durante la operación, muchos de ellos son simplemente inaccesibles. El resultado es un desgaste prematuro de los rodamientos, fallos frecuentes y costes de mantenimiento que podrían reducirse significativamente con medidas sencillas. Los lubricadores automáticos abordan exactamente este problema.

Por qué la lubricación manual alcanza sus límites en el reciclaje
Las condiciones en las plantas de reciclaje son especialmente desfavorables para los puntos de lubricación, no por una sola carga, sino por la combinación de varias.

El polvo y las partículas abrasivas generadas en el triturado, cribado y transporte representan una carga permanente. Penetran en las holguras de los rodamientos, se mezclan con la grasa y actúan como abrasivo directamente sobre las superficies de contacto. Esta contaminación es especialmente inevitable en las etapas de procesamiento grueso.

Las fuertes vibraciones de trituradoras, molinos, equipos de corte y sistemas de transporte desestabilizan la película lubricante y expulsan gradualmente el lubricante de los rodamientos. La relubricación manual suele realizarse en intervalos que no corresponden a las condiciones reales de desgaste.

La humedad y la exposición química en plantas de lavado, sistemas de clasificación en húmedo y lavadoras de tambor eliminan las grasas convencionales y favorecen la corrosión de rodamientos y sellos.

Los puntos de lubricación de difícil acceso o peligrosos convierten la lubricación manual en una excepción en lugar de una práctica habitual durante la operación.

En la práctica, esto significa que la lubricación se pospone hasta que una avería obliga a tomar la decisión.

Dónde la lubricación automática aporta beneficios concretos en plantas de reciclaje

Procesamiento: trituración, molienda y cribado
Las cargas mecánicas son máximas en las etapas de reducción de tamaño y cribado. Los molinos de martillos, molinos de impacto, trituradoras, granuladores, cribas vibratorias y tambores de cribado operan bajo impactos extremos, altas velocidades y una intensa abrasión de partículas. En estas condiciones, la película de lubricante aplicada manualmente se desplaza rápidamente. Los lubricadores automáticos suministran continuamente pequeñas cantidades de grasa, estabilizan de forma permanente la película lubricante y evitan el funcionamiento en seco de los rodamientos. De este modo se reducen significativamente los fallos en unidades de trituración y cribado.

Etapa de proceso: separación, limpieza y secado
Medios abrasivos, humedad, productos químicos de limpieza y grandes variaciones de temperatura dominan estos procesos. Separadores por aire, sistemas de clasificación, sinfines transportadores, lavadoras de tambor, secadores y sistemas de recirculación se ven igualmente afectados. La lubricación automática evita el lavado de la grasa en zonas húmedas y protege de forma fiable los sellos y rodamientos contra la corrosión. Ventiladores, soplantes y motores eléctricos funcionan con menor fricción y con mejoras medibles en el consumo energético.

Procesamiento final: transporte, clasificación y embalaje
Un flujo de material estable determina la rentabilidad y la fiabilidad de entrega. Los sistemas de transporte, transportadores de cadenas y rodillos, estaciones de desvío, prensas de balas y sistemas de embalaje deben funcionar de forma fiable, incluso en operación por turnos y con cargas variables. La lubricación automática garantiza un suministro constante de grasa, reduce la fricción en cadenas y rodamientos y estabiliza el flujo de material. Las fallas derivadas de puntos de lubricación descuidados se reducen sistemáticamente.

Ventajas prácticas para su operación
La lubricación continua evita los fallos de rodamientos más típicos, que se encuentran entre las causas de parada más frecuentes y evitables en las plantas de reciclaje. Intervalos de mantenimiento más largos, mantenimiento planificable y menos intervenciones de emergencia aumentan la eficiencia global de los equipos y reducen la presión sobre los presupuestos de mantenimiento.

Los puntos de lubricación en componentes giratorios, espacios reducidos o grandes alturas ya no requieren acceso manual, lo que reduce el riesgo de accidentes y facilita las evaluaciones de riesgos.

Los rodamientos bien lubricados funcionan con menor resistencia por fricción, reducen la carga de los motores de accionamiento y disminuyen el consumo energético, un factor relevante en procesos de reciclaje intensivos en energía.

Los sistemas automáticos garantizan que todos los puntos de lubricación estén abastecidos de forma fiable, independientemente del personal disponible, los turnos o la carga diaria de mantenimiento. Una dosificación precisa evita la sobrelubricación y previene fugas de grasa en el entorno de la planta, mejorando la eficiencia y la limpieza.

GREASEMAX®: solución de lubricación robusta para entornos de reciclaje exigentes
GREASEMAX® es un lubricador monopunto accionado por gas que no requiere electricidad, electrónica ni sistemas de control externos. Para su uso en plantas de reciclaje ofrece exactamente las propiedades necesarias en estas condiciones exigentes.

Su sistema de lubricación cerrado protege de forma fiable el lubricante frente al polvo, la suciedad, la humedad y las partículas abrasivas. Los periodos de funcionamiento de 1, 3, 6 o 12 meses con una salida constante y uniforme de lubricante hacen que el consumo sea totalmente predecible, sin electrónica ni mecanismos complejos.

Su diseño resistente a vibraciones y a la intemperie está concebido para el funcionamiento continuo en las condiciones típicas del reciclaje. El montaje flexible directamente en el punto de lubricación o mediante conexión por manguera de hasta dos metros permite desplazar los puntos de lubricación fuera de zonas peligrosas o de difícil acceso, una ventaja especialmente relevante en el reciclaje.

Conclusión: la lubricación automática como factor de eficiencia en cada etapa del proceso
Desde la trituración primaria hasta la clasificación, la limpieza y el procesamiento final, cada etapa del proceso de reciclaje se beneficia de forma medible de la lubricación automática.

Mayor disponibilidad, menos paradas, más seguridad y menor esfuerzo de mantenimiento convierten a los lubricadores automáticos en una de las palancas más eficaces para la eficiencia y la rentabilidad en plantas de reciclaje.

Lubricación automática en la tecnología del reciclaje

Información

  • Scheerbünd 6, 77654 Offenburg, Germany
  • Sohm Schmierstofftechnik e.K.