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Lubricación automática en la industria siderúrgica

La lubricación automática en la industria siderúrgica y metalúrgica hace que los ciclos de mantenimiento sean previsibles, garantiza la lubricación segura de puntos críticos y reduce de forma significativa las tareas de mantenimiento.

Por qué la lubricación es especialmente exigente en la industria siderúrgica
Las plantas siderúrgicas trabajan en condiciones que llevan a la maquinaria hasta sus límites mecánicos como ocurre en muy pocos sectores industriales. Temperaturas de varios cientos de grados, cargas de gran tonelaje, vibraciones continuas, cargas de impacto y un funcionamiento ininterrumpido las veinticuatro horas del día someten a rodamientos, cadenas, guías y reductores a un desgaste extremo. En estas condiciones, una lubricación poco fiable acelera considerablemente el desgaste.

Al mismo tiempo, el entorno de trabajo hace que la lubricación manual resulte peligrosa o, en muchos casos, simplemente imposible. Muchos puntos de lubricación se encuentran junto a hornos de alta temperatura, elementos giratorios o zonas del proceso a las que no puede accederse con seguridad durante el funcionamiento. Los lubricadores automáticos resuelven este problema proporcionando una lubricación continua, precisa y fiable, independientemente de la accesibilidad del punto de lubricación o de la disponibilidad del personal de mantenimiento.

Por qué la lubricación supone un desafío en las plantas siderúrgicas
En una acería, las condiciones de trabajo rara vez aparecen de forma aislada. Es precisamente su combinación la que lleva los puntos de lubricación al límite.

Las temperaturas extremas presentes en hornos, líneas de colada continua y trenes de laminación aceleran significativamente la degradación del lubricante. Una grasa que en condiciones normales protegería un rodamiento durante varios meses pierde mucho antes su viscosidad y su capacidad de protección cuando está expuesta a estas temperaturas. Sin un aporte continuo de lubricante, los rodamientos comienzan a funcionar en seco con consecuencias inmediatas para su vida útil.

Las elevadas cargas mecánicas y los impactos presentes en trenes de laminación, puentes grúa y sistemas de transporte desestabilizan continuamente la película lubricante y someten a los rodamientos a esfuerzos mucho mayores que las cargas constantes.

El polvo, la cascarilla de laminación y las partículas abrasivas procedentes de las plantas de coque, las instalaciones de sinterización y los procesos de laminación penetran en los rodamientos y actúan como un abrasivo sobre las superficies de contacto.

Los puntos de lubricación situados junto a hornos, componentes giratorios o zonas de proceso con altas temperaturas son de difícil acceso, por lo que la lubricación manual resulta imposible o implica importantes riesgos para la seguridad.

Dónde la lubricación automática aporta ventajas reales en una acería
En las plantas de coque y de sinterización coinciden altas temperaturas, polvo abrasivo y elevadas cargas de transporte. Los motores eléctricos de mezcladoras, las cintas transportadoras de coque y sínter, los transportadores de tornillo, los transportadores de cadena, las cribas vibratorias y los sistemas tensores de cintas trabajan en condiciones donde la grasa aplicada manualmente se elimina rápidamente o se degrada por efecto del calor. Los lubricadores automáticos suministran grasa de forma continua, mantienen estable la película lubricante y reducen la frecuencia de las averías en los equipos de transporte más críticos.

Dónde la lubricación automática aporta ventajas reales en una acería
En las plantas de coque y de sinterización coinciden altas temperaturas, polvo abrasivo y elevadas cargas de transporte. Los motores eléctricos de mezcladoras, las cintas transportadoras de coque y sínter, los transportadores de tornillo, los transportadores de cadena, las cribas vibratorias y los sistemas tensores de cintas trabajan en condiciones donde la grasa aplicada manualmente se elimina rápidamente o se degrada por efecto del calor. Los lubricadores automáticos suministran grasa de forma continua, mantienen estable la película lubricante y reducen la frecuencia de las averías en los equipos de transporte más críticos.

Las instalaciones de transporte, almacenamiento y logística conectan todas las fases del proceso de producción. Los puentes grúa, las cintas transportadoras, las bobinadoras y las cizallas garantizan un flujo continuo de materiales en toda la planta. La lubricación automática mantiene rodamientos y cadenas correctamente lubricados sin necesidad de detener cintas transportadoras ni puentes grúa para realizar tareas rutinarias de engrase. De este modo, se reducen considerablemente las paradas imprevistas en la logística interna que podrían afectar a todo el proceso de producción.

Información

  • Scheerbünd 6, 77654 Offenburg-Rammersweier, Germany
  • GREASEMAX®